|
Toledo, 23 de octubre de 2009.-
El 24 de
octubre es una fecha señalada para todos los amantes
de la cultura y el conocimiento. Es el día en que
celebramos la gran fiesta de las bibliotecas, un
homenaje de carácter internacional que en
Castilla-La Mancha tiene un significado especial por
muchos motivos.
Las
bibliotecas son las cajas de resonancia de la
palabra escrita. Son lugar de aprendizaje y de ocio
para quienes se acercan a ellas buscando ampliar sus
conocimientos o, sencillamente, disfrutar de la
lectura. El lenguaje, la palabra impresa, es el
engranaje que pone en marcha la transferencia del
conocimiento, que nos hace avanzar y crecer. El
simple hecho de entrar en una biblioteca y tomar un
libro en nuestras manos nos pone en el camino de ser
mejores.
En
Castilla-La Mancha nos gustan las bibliotecas; una
afirmación que tiene su razón de ser en el hecho de
que el 40% de los ciudadanos que aquí vivimos seamos
socios de alguna de ellas, y que reciban cada año
más de siete millones de visitas. Son espacios
activos, que se han adaptado deprisa a las
necesidades de una sociedad que cambia y se
transforma. Y lo han hecho sin perder su esencia; y
es más, enriqueciéndola con nuevos servicios, con la
puesta en marcha de videotecas, Internet, con
actividades programadas (casi 20.000 el año pasado),
ofertas para todos los perfiles y necesidades, y
también de la mano de los clubes de lectura. Del
contacto con los ciudadanos, las bibliotecas también
reciben cosas, y son capaces de adaptarse y renovar
su oferta. Por eso están siempre llenas.
En la
era de la globalización y de las tecnologías de la
comunicación, en la que la abundancia de información
de muy diversas fuentes a veces nos sobrepasa, se
refuerza el papel de quienes trabajan en las
bibliotecas. Su labor es clave en ese proceso de
encontrar lo que buscamos. No puede ser de otra
forma, ya que contamos con casi seis millones de
documentos repartidos entre las estanterías y los
anaqueles de nuestras bibliotecas. Por eso es justo
también que en un día como hoy reconozcamos su
trabajo.
Desde el
Gobierno de Castilla-La Mancha concebimos a las
bibliotecas como ese servicio público esencial para
garantizar a todos los ciudadanos el acceso
democrático a la cultura y a la información. Por eso
creemos que también es importante ofrecer una mayor
accesibilidad y salir al encuentro de nuevos
lectores, algo que llevamos a cabo con el programa
‘La biblioteca se sale’. Nuestros carritos móviles
de lectura nos ayudan a trasladar el conocimiento a
todos los rincones de esta amplia región, allí donde
quiera que se desarrolle la vida diaria de nuestros
ciudadanos, desde los centros de salud hasta las
piscinas públicas.
Y en
esta labor de hacer extensible el hábito de la
lectura a toda la población, cumplen un papel
destacado nuestras bibliotecas móviles o
bibliobuses, como también nos gusta llamarlos, que a
diario recorren las carreteras de Castilla-La Mancha
con este fin, el de contribuir a universalizar el
acceso al conocimiento y al saber.
Jorge
Luis Borges escribió algunas de las joyas que
albergan nuestras bibliotecas, y soñó, en La
biblioteca de Babel, con un lugar mágico en el que
estuvieran reunidos todos los libros posibles. Una
biblioteca universal al alcance de todos, donde
“basta que un libro sea posible para que exista”.
Quién
sabe si, medio siglo después de ser soñada, no
estamos ante la conversión de ese sueño en realidad.
Brindemos por ello en este día de fiesta. |