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Toledo, 30 de septiembre de 2009.-
El presidente de
Castilla-La Mancha, José María Barreda, siempre ha
destacado que la denominada Tercera Edad es para él
y para su Gobierno la Primera Edad en cuanto a
prioridad política. Tanto en las épocas de bonanza
económica como en la actual época de dificultad
económica y financiera en la que vivimos.
Así, el Gobierno
regional ha aprobado esta semana unos presupuestos
para 2010 austeros y eficaces en la gestión del
gasto público, que impulsa las medidas del Pacto por
la Competitividad de Castilla-La Mancha para
reactivar la economía y cuyas partidas que más suben
son las de educación, sanidad y políticas sociales,
además de las políticas activas de empleo.
Por tanto, nuestra
red de recursos sociosanitarios, una de las más
completa de España, con plazas residenciales,
centros de estancias diurnas, viviendas de mayores,
ayuda a domicilio y teleasistencia, tendrá el
respaldo presupuestario adecuado para continuar
garantizando una atención completa y de calidad a
las personas mayores.
Una red que se
refuerza con el desarrollo progresivo de un potente
sistema de autonomía personal y atención a la
dependencia, que debe convertirse en el cuarto pilar
del Estado del Bienestar, tras la educación, la
sanidad y el sistema público de pensiones.
Y con estos
presupuestos para el año que viene seguiremos
proporcionando ayudas complementarias para los
pensionistas de la región con las rentas más bajas,
como las destinadas a las personas en estado de
viudedad o análoga relación de convivencia para que
puedan mejorar su poder adquisitivo.
Pero de lo que más
nos sentimos orgullosos los castellano-manchegos es
que ahora, las personas mayores son un grupo activo
que, cada vez más, demandan más derechos y presencia
activa en la sociedad. Son un colectivo que quiere
participar de una manera directa en aquellas
decisiones y políticas que les incumbe directamente,
así como continuar aportando su experiencia vital,
profesional y cultural.
En ese sentido, desde
el Gobierno de Castilla-La Mancha hemos querido
encauzar ese vigor social a través del programa de
Envejecimiento Activo, que recoge un catálogo de
actividades culturales, deportivas, acceso a las
nuevas tecnologías, cursos y talleres de los más
variados temas, tareas de voluntariado y turismo que
contribuyen, de una manera eficaz, a mantener la
actividad física y mental, retrasando los efectos
negativos de la vejez en la salud y previniendo las
situaciones de dependencia.
Ellos y ellas,
nuestros abuelos y abuelas, siguen contribuyendo
vitalmente con su quehacer diario en el progreso y
la cohesión social de Castilla-La Mancha. Por tanto,
su legado a las nuevas generaciones no acaba con la
vejez, se robustece. Y este hecho, es una garantía
de futuro para nuestra sociedad. |